Publicado en Fantasmas: Capítulo I

El Libro de los Espíritus: Algunas Respuestas

Ampliamente recomiendo a quien sea que este buscando respuestas, o quien sienta deseos por comprender mejor lo que ocurre después de la vida; leer el libro de los espíritus de Allan Kardec, ya que este detalla una cantidad enorme de información.

Sin embargo, aquí voy presentar una idea vaga de las teorías expuestas por Kardec, en respuesta a dudas comunes acerca de la muerte, la vida y el mundo espíritual.

Acerca de los primeros Años de Vida

De acuerdo con lo expuesto por Allan Kardec, el cuerpo es asignado como contenedor sel alma desde el momento de la concepción, sin embargo, no es sino hasta el momento del nacimiento que el alma puede ingresar en el.

En el caso de un aborto, no tiene ninguna implicación para el alma del niño que iba a nacer, solo es una proyecto truncado que debe volver a empezar; sin embargo, en el caso de la madre, o quienes toman aquella decisión, es un crimen puesto que viola las leyes de Dios. Es de considerar, que cuando la vida de la madre corre riesgo, es preferible sacrificar la vida que aún no existe, sin que esto se considere un crimen.

Cuando un niño muere a edad temprana, suele ser el complemento a una existencia que terminó antes del tiempo acordado; en cambio para los padres suele ser algún tipo de prueba o expiación

Acerca del momento de la Muerte

En el momento que sobreviene lo que el humano llama muerte, el alma vuelve al mundo de los espíritus; al que realmente pertenece y del cual se había separado mientras duró su vida física. Este proceso no involucra ningún tipo de dolor para el alma.

La eterna es la vida del espíritu, la del cuerpo es transitoria y pasajera. Cuando el cuerpo muere, el alma vuelve a la vida eterna

Al momento de la muerte todo es confuso para el alma, que por un tiempo queda desorientada; es semejante a despertarse de un sueño profundo. La duración de esta etapa de turbación es muy variable; en algunos casos puede recuperarse la lucidez en horas, pero en otros se puede permanecer en estado de confusión por años.

Cuanto más apegado se encuentra el espíritu a las condiciones sensoriales de la vida material, más tiempo dura este estado de inconsciencia.

La intensidad con la que se experimenta dicho estado de turbación también es variable; sorprendido de improvisto por la muerte, el espíritu queda sorprendido por el cambio brusco. En casos de muertes violentas, accidentes, suicidios; el espíritu desencarnado no cree estar muerto, esto puede ser una experiencia bastante dolorosa para el espíritu que intentará acercarse a sus conocidos, sin comprender por que no le oyen.

Del Bien y el Mal

Los espíritus pueden mejorar, o evolucionar, pasando de un orden inferior a uno superior; eventualmente incluso los espíritus más malignos llegarán a ser perfectos. Ningún espíritu esta condenado a permanecer perpetuamente en los puestos inferiores.

Un padre justo y misericordioso no puede desterrar eternamente a sus hijos. ¡Y quieres que Dios, que es tan bueno y tan justo, sea de peor condición que vosotros!

Inicialmente los espíritus pasan por la ignorancia, pero a medida que progresan comprenden lo que les alejaba de la perfección; una vez que adquieren un conocimiento más nunca lo olvidan, así que pueden estancarse en su evolución, pero no retroceder.

Los espíritus que llegan a ser Malignos, lo hacen por voluntad propia; pues Dios creo espíritus sencillos, pero les dio el Libre Albedrío para tomar sus propias decisiones. Una vez han superado sus bajas pasiones, todos los espíritus son vistos por Dios con el mismo afecto y amor.

De los Ángeles y Demonios

Los seres que llamamos Ángeles, Arcángeles o Serafines son seres puros, pertenecientes a la categoría más elevada de la escala espiritual. Estos seres han superado todas las etapas de la evolución espiritual; no fueron creados perfectos, pero cumplieron su tarea más rápido que otros.

El error de los humanos al atribuirles su condición Divina desde la creación, radica en que cuando este mundo fue habitado por los humanos, ya existían seres evolucionados espiritualmente, por o que se cree equivocadamente que siempre tuvieron este lugar.

Los seres que llamamos Demonios, pertenecen al extremo opuesto de la escala espiritual, la categoría más baja, los seres impuros. Sin embargo, en la aceptación cotidiana del significado de Demonio, existe una equivocación. Se cree que son seres esencialmente maléficos, arrastrados al mal por su naturaleza; pero como todo lo que existe son una creación de Dios, ¿Como podría Dios tan justo y generoso crear un ser para condenarlo eternamente?

La palabra demonio no implica la idea de espíritu malo más que en su acepción moderna; porque la palabra Daimon de que se forma significa genio, inteligencia, y se aplicaba indistintamente a los seres incorporales buenos o malos.

El hombre ha hecho con los Demonios lo mismo que con los Ángeles, tomaron un ser de esencia Impura, y le asignaron a este una condición de eternidad; pero están equivocados, porque el destino de todos los seres, incluso los demonios están destinados a alcanzar la perfección. 

De las Posesiones

Un espíritu se encuentra ligado al cuerpo físico en el que encarna mientras dure el proceso que llamamos vida; por lo tanto, no es posible que otro espíritu ocupe el mismo cuerpo.

Un espíritu puede asimilarse con otro espíritu encarnado, quien posee los mismos defectos, deseos, o cualidades. De forma que no existe la posesión como tal, es imposible que dos espíritus Co-habiten en un mismo cuerpo.

La posesión como tal, consiste en un alma que se encuentra subyugada ante el poder de un espíritu imperfecto, hasta el punto de perder su propia voluntad.

Es importante destacar que en este caso, la dominación tiene lugar con la participación de quien sufre la posesión; bien sea por su debilidad o por su deseo.

¿Existen demonios, en el sentido que se da a esta palabra?

Si hubiese demonios, serían obra de Dios, y ¿hubiera procedido Éste con justicia y bondad creando seres consagrados eternamente al mal y a la infelicidad?

Si existen demonios, en tu mundo inferior y en otros semejantes es donde residen, y son esos hombres hipócritas que hacen de un Dios justo un Dios perverso y vengativo, esos hombres que creen complacerle con las abominaciones que en su nombre cometen.

Si no fuesen obra de Dios, serían como él, «Eternos», o bien habría muchos poderes soberanos. La primera condición de toda doctrina es la de ser lógica, y la de los demonios, en su sentido absoluto, flaquea por esta base esencial; es ilógico y contradictorio suponer que haya podido crear seres consagrados al mal y destinados a hacerlo perpetuamente, porque equivale a negar su bondad.

La palabra demonio debe, pues, entenderse con relación a los espíritus impuros que a menudo no son mejores que los seres que con aquel nombre se designan, pero con la diferencia de que semejante estado no es más que transitorio.

Satanás es evidentemente la personificación del mal bajo una forma alegórica, porque no puede admitirse un ser malo que lucha de potencia a potencia con la Divinidad, y cuya única ocupación es la de contrariar sus designios.



Respuestas Complejas 03

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El Libro de los Espíritus: Dominación por parte es Espíritus Impuros

¿Influyen los espíritus en nuestros pensamientos y acciones?

«Bajo este aspecto su influencia es mayor de lo que creéis; porque a menudo son ellos quienes os dirigen».

A.K.

Afirma Kardec que los espíritus pueden influir en los vivos, incluso, capaces de sembrar sus pensamientos en la mente de los vivos. Los espíritus pueden adherirse a los vivos, cuando estos los atraen con sus pensamientos o sus deseos; así que es posible liberarse de sus influencias cuando se rechazan sus tentativas por propia voluntad.

No tienen otro remedio que alejarse, cuando les rechazamos; pero aguardan en las sombras como un gato que acecha un ratón.

los espíritus imperfectos tienden a arrastrar a sus victimas hacia comportamientos negativos: Odio, Ira, Celos, Codicia, Avaricia, etc, con el único fin de hacerlos sufrir, de la misma manera como sufren ellos. Principalmente porque se sienten celosos de la dicha que ellos no pueden experimentar.

Por lo general se aprovechan de las circunstancias, pero también son capaces de producirlas, arrojándote con sus tentativas hacia las bajas pasiones de tus deseos.

¿Puede uno por si mismo alejar a los malos espíritus y emanciparse de su dominación?

«Teniendo la necesaria firmeza de voluntad, siempre se puede sacudir el yugo».

A.K.

Los pensamientos sugeridos por un espíritu hablan de la naturaleza del mismo; Los espíritus puros solo aconsejan el bien, pero cuando tus impulsos te llevan a la tendencia de las pasiones, posiblemente estas siendo manipulado por un espíritu impuro.

Por lo tanto, el mejor medio para liberarse del yugo de espíritus opresores, es no hacer caso de sus sugestiones; Cuando comprenden que nada pueden hacer, entonces se marchan.

La oración es un medio eficaz para alejar los espíritus densos, pero no basta murmurar algunas palabras para lograr lo que se desea; Dios asiste a los que practican, y no a los que se limitan a pedir. Así pues, es necesario que cada quien haga la parte que le corresponde, para destruir la causa que en si mismo atrae a los espíritus malos.

¿Un hombre malvado puede, con ayuda de un espíritu malo a quien está sometido, hacer mal a su prójimo?

«No; Dios no lo permitiría».

A.K.


¿Venderías tu Alma al Diablo?

¿Qué sentido tienen las leyendas fantásticas según las cuales ciertos individuos han vendido su alma a Satanás. para lograr de él determinados favores?

«Todas las fábulas contienen una enseñanza y un sentido moral, y vuestro error consiste en tomarlas literalmente. La que nos ocupa es una alegoría que puede explicarse así: El que llama en su ayuda a los espíritus para lograr de ellos bienes de fortuna u otro cualquier favor, murmura de la Providencia; renuncia a la misión que ha recibido y a las pruebas que debe sufrir en la tierra, y experimentará las consecuencias en la vida futura.

No quiere esto decir que su alma esté para siempre consagrada a la desgracia. sino que puesto que en vez de desprenderse de la materia, se ha engolfado más en ella, las alegrías que habrá tenido en la tierra no las tendrá en el mundo de los espíritus, hasta que no se haya rehabilitado por medio de nuevas pruebas, quizá mayores y más penosas.

Por su amor a los goces materiales se pone bajo la dependencia de los espíritus impuros, lo que constituye entre ambos un pacto oculto que le conduce a su pérdida, pero que siempre puede romper fácilmente, si lo quiere firmemente, con el auxilio de los espíritus buenos».

Allan Kardec